
Tengo en casa un gato. Este gato no es como todos los gatos conocidos, ¡no que va!, se trata de un felino que llego de los EEUU en viaje de placer y turístico. Su nombre es Gómez y responde a el mejor que muchos chamacos rebeldes que no te hacen caso ni gritándoles, a él le llamas por su nombre y al instante voltea a verte y si sabes hablar inglés lo llamas en ese idioma y presto brinca a tus piernas como si fueras un viejo conocido. Cuando llego a Minatitlán era una bola de grasa y pelo .¿Has visto una caricatura de Garfield cuando esta gordo de mas?, así venia Gómez, gordinflón, obeso, rechoncho, rollizo y mofletudo, su pelo brillaba y él se contoneaba y pasaba el día de sofá en sofá, solo se paraba para pedir su alimento y lo hacía restregándose en las piernas y enrollando la cola, ojos de ternura que parecían la mera verdad, es otra de sus tácticas para que se le alimente. Llego en jaula de viaje en avión, acompañando a su dueña-Lucerito- y después en un viaje a las Higueras lo llevamos por tierra y fue una labor titánica mantenerlo dentro de la jaula, pasamos tantas aventuras con el que serán fuente de otro relato posterior. La cosa que se fue acostumbrando a la vida Veracruzana y ya no quería hot-dogs ni hamburguesas, solo su coctel de camarones, garnachitas y tacos de cochinita…Perdón…derrape un poquito, creo que ese fui yo cuando regrese de por allá , la cosa es que ya en Mina tuvo la libertad de andar por todo el solar, y al conocer la vecindad se quedo prendado de nuestro espacio , pasándose día y noche paseando por los techos corriendo palomas o por los rincones del patio espantando ratas . Toda esa actividad que nunca antes había desarrollado, lograron un gran cambio en el. Perdió peso de manera sorprendente, y aquella bola peluda desapareció dejando ver un felino en toda la extensión de la palabra. Aquel gato perezoso que se caía del sofá porque no se podía, es ahora un ágil trepador que no deja que se arrimen animales extraños a nuestra casa. Ahora no se repega a las piernas para pedir comida sino que va a la alacena donde se guarda y abre las puertas rasguña la bolsa de su alimento y maúlla con autoridad, ya entiende español, pues el otro día lo llamamos en nuestro idioma y corrió al instante en respuesta aunque no sé si lo hable pues sus maullidos son igual que siempre , no sé cómo lo hará en español . Total el gato de mi hija ya es nuestro ya es veracruzano por decisión propia-pues no quiere entrar a una jaula ni con la Policía Federal-, asi que no lo podemos llevar a su tierra. El gran pendiente que tengo es que este desgraciado animal …Es mojado..Esta en este país como indocumentado y estoy temeroso de que me levante la ley por esconder un indocumentado en mi casa, por darle alojo y alimento y curarlo cuando se enferma, pues eso está prohibido por nuestras leyes, por lo menos con los humanos , nuestros semejantes centro y sudamericanos que se llegan a internar en nuestro bello País , no podemos auxiliarlos porque inmediatamente violamos la ley y nos acusan de polleros, creo que tiene mas suerte y derechos Gómez por ser animal y por eso la ley no me molestara .En fin .