Minatitleco

Desde Minatitlan, Jaltipan Coatzacoalcos ,Cosoleacaque y demas poblados vecinos del estado de Veracruz se edita este higuereño

jueves, 10 de julio de 2008

PERSONAJES DE MI PUEBLO-CHANO-


El respeto a los mayores era una de las primeras enseñanzas en nuestras casas, no decir “malcriadezas”- leperadas- era otra. En ocasiones –no me tocó- si un chamaco encontraba a una persona mayor le tenía que rezar “el Bendito”.
Chano de la Socorro se crio entre los corrales, que estaban frente a su casa, desde que aprendió a caminar ya andaba en ancas en algún caballo con los vaqueros del rancho. Se acostumbró tanto a los gritos de estos en contra del ganado o sus mismas monturas, que aprendió primero a decir “carnes” que mamá…La gente se divertía ante el florido vocabulario de “Chano” que mentaba madres como el peor carretonero…y muchas veces lo toreaban para oírlo solamente.
Con la disculpa a las almas vírgenes y pías que no pueden oír o leer estas palabras hecatombitas, rasposas y que dan por el suelo con la moral, pueden pasar al blog siguiente.
La Soco quería que le compraran una Veganín-tableta para el dolor-y su hijo mayor –Víctor- no estaba en la casa. Conociendo a Chano como era de respondón y malmandado, y que además estaba muy plebito para mandarlo de noche hasta el abarrote de Rafai, se había esperado un rato , pero como Víctor no llegó mandó a Chano …Apenas le insinuó el mandado y el plebito como de cuatro años empezó a retobar y hacer uso de su florido vocabulario…La Soco se impuso mediante “varejón cotagüi” y salió,Chano, de la casa a la oscuridad de la noche echando madres por todos lados ,sin pizca de miedo…Estaba ,a su paso, una bolita de desocupados jugando “paco”,pararon oreja , y uno de los carrilludos –que nunca faltan-lo quiso asustar y le pega un grito regañándolo…”¡Cállate plebe malcriado si sigues diciendo leperadas te va a salir el diablo!”…El Chano ni se mosqueó por la amenaza, al instante le responde al gritón…”ojalá salga el diablo pa culiármelo al hijo de la chingada”. Soltaron la carcajada los jugadores de “Paco”.
Tío Lapo Verdugo, y tío Nacho “pelos” –del Tule de arriba este último-se encontraban destazando un cochi desde las cuatro de la mañana…Enfrascados en el trabajo, fumando ambos macuche de hoja y presumiendo cada uno sus habilidades , se pasaron dos horas sin probar comida ni tomar bebida alguna. La socorro mandó a Chano- en su casa estaban matando el cochi- a preguntar si querían café los matanceros…Llegó el plebito chapito, gordito y bichi, solo con una camisita, se arrima a los trabajadores y le dice a Lapo… “Tío dice mi amá que si quieren café”…enfoca sus miopes ojos tío Lapo para escudriñar aquel duende e interroga a su vez…”De quien sos hijo tu indiano?”…” No me has de conocer viejo jijodelachingada”-dice el Chano…”Ah sos tu Chano”-reconoció Tío Lapo.

miércoles, 9 de julio de 2008

EL CHILORIO DE GABINO


Año de 1957 en las Higueras no había luz eléctrica, a cambio teníamos el cielo mas bello que se puedan imaginar, noches que aún sin luna se iluminaban por la miríada de estrellas que titilaban en el firmamento. Y cuando la luna se hacía presente y derramaba su luz en la ranchería esta se bestia de oro y resplandecía de tal manera, que nosotros –toda la plebada- como hombres lobos , al unísono, cobrábamos nuevos bríos y salíamos a chirotear, por las calles higuereñas, jugando a los encantados ,al burro castigado o simplemente a sentarnos en la arena de el arroyo que atraviesa la calle principal, para contar charras .Era hermoso ,nuestra memoria guardó los perfiles de los cerros hollando la bóveda celeste, los viejos árboles formando mil figuras con sus ramas sinuosas, y las sonrientes caras de tantos amigos, ajenos a lo que el destino tenía deparado para nosotros.
En tiempo de lluvias las noches eran más oscuras y los “copechis” volaban como chispas de una hoguera, los correteábamos y juntábamos en frasquitos de vidrio que luego comparábamos con los de otros compañeros a ver cual brillaba más.
La luz en casa era según la condición económica de la familia, pero lo común eran lámparas de tractolina con tubo de cristal. Aunque en muchas casas lo que había era lamparitas hechizas a base de un bote o lata de cerveza a la que le agregaban la mecha y se colgaba en las paredes, en sitios ex profeso, fácilmente identificables por la nube de hollín acumulada en esa área. Este tipo de lámparas y el no haber ninguna luz artificial en las calles, hacía que en las noches –sobre todo en tiempo de lluvias-, las lámparas se vieran invadidas por animales voladores-de la luz-desde maripositas, hormigas con alas y unos más grandes una especie de escarabajo al que todos llamaban “mayate” o “sonfiate”…Estos eran de diferentes tamaños y colores aunque siempre oscuros-negros a café-.
En la casa de la “maistra” La-Se llamaba Eulalia de cariño le empezaron a decir Lala y de flojera La, y lo de maistra porque siendo mujer sola se dedicó a todo hasta albañil -, la casa era de las mas pobres de la ranchería, porque siempre el dinero la rehuía, sin embargo nunca faltó la tortilla y los frijoles en la casa, y cuando caía algún dinerito , algo de carne , ya sea chicharrones de lonja , carnitas o chilorio- esto muy a lo largo-y era un acontecimiento para los hijos de la “maistra La “. Esa noche estaban cenando Gabino “la cuichi”–el hijo mayor- en plena oscuridad, pues la cachimba la estaba ocupando la maistra en la cocinita, y de repente se escuchó el grito de júbilo de Gabino apenas entendible por la boca llena de comida…
-”Amá compraste chilorio… que güeno está”
Extrañada la maistra acude con la cachimba a la mesa donde cenaba su hijo, y al arrimarla luz a plato descubrió que entre los frijoles nadaban dos mayates de muy buen tamaño…Pero uno ya había sido ingerido por Gabino, que según nos contó después sabían a puro carnita de puerco enchilada-chilorio-

martes, 8 de julio de 2008


Hablando de Durán, les dejaré por escrito una corta historia de un viaje que hizo con su papá desde lo intrincado de la sierra Sinaloense, limitando con Chihuahua,. Fueron necesarios algunos tragos de mezcal de Tequila Jalisco, para animarlo a que contara ese recuerdo infantil. Les dejo a Durán.
“Eran como las 2 de la mañana, cuando mi señor padre me habló para que me levantara a ayudarle a cargar las mulas. Les pujimos los aparejos con las tarrias, subimos los cacastes llenos de manzanas, las tapamos con unos quintalitos, mi santa madre nos echó la bendición y agarramos camino de bajada por toda la vereda y después por todo el arroyo seco. Mula y arre mula y nosotros caminando atrás de la recua.
Ya llevábamos mas de tres horas , el sol estaba saliendo y a mi señora madre se le olvidó darnos algo de lonche pal camino, así que seguimos caminando , mula y arre mula , solo tomando agua del bule .
La bajada era muy resbalosa y una mula se nos estaba desbarrancando, pero mi señor padre la detuvo a tiempo. Le dije que si a que hora íbamos a comer y el me dijo que no me desesperara que en el mezquite tenía una familia conocida que seguramente nos iban a dar algo de comer.
Seguimos mula y arre mula y el famoso mezquite ni sus luces, y yo parecía que traía un pleito de perro en la barriga del hambre que ya no la aguantaba.
-No te desesperes Durán –me dijo mi señor padre- ya casi llegamos
Pero ya estaba pardeando el sol y nosotros sin desayunar y sin comer y el agua ya casi era puro tamo por el tapón de olote y mula y arre mula y mis juerzas se acababan, me amarré un paño colorado en la cabeza pa que no me diera alferecía y seguimos mula y arre mula, hasta que se vieron unas casitas allá en la falda de la loma.
- Ay ta el Mezquite –dice mi señor padre- ya falta poquito pa llegar, ya ves y tu tan desesperado.
Llegamos a las casitas y mi señor padre me dijo que nos paráramos en el mezquitón viejo que estaba casi sin hojas nomás tenía un chingo de tójil que si daba sombrita a esas horas, amarré la mula del cencerro y miré que había mucha goma de mezquite, me agarre un buen pedazo de la mas clarita y me lo comí.
Mi señor padre llegó con la señora de la casa la saludó y le dijo que si tenía algo de comer que nos vendiera.la señora dijo que tenía cocido que le había sobrado de mediodía y que iba hacer unas tortillas.
Pasamos pa dentro y la señora me dio un platón de cocido con ejotes calabacitas y elote. Me comí como 15 o 16 tortillas y me preguntó la señora. ¿Quieres más Durán?... Le dije que si y me sirvió otro plato lleno de caldo de cocido que me comí con otras 16 tortillas…Me levanté de la mesa me fui a la tinajera y me tomé como cuatro jumates de agua y nomás me salí ansina pa ajuerita y je me ñubló la vista…No se porque sería oiga”.

lunes, 7 de julio de 2008

DURAN EN LAS HIGUERAS


Valentín Román, fue un emprendedor y visionario agricultor. El se hacía llamar Coronel-pues decía que en el ejercito revolucionario tenía ese grado cuando la bola terminó-La gente lo llamaba el “coronel” o el “güero “Teo .Era muy blanco, con los ojos azules como un lago tranquilo. Su carácter era sosegado y se llevaba muy bien con los vecinos en las Higueras, con los chamacos le gustaba mucho bromear y como era muy obeso tenía unos pechos ginecoides, amenazaba a la plebada diciendo que les iba a dar “chichi”.Ya de viejo se arrejuntó con la Chabela Valdés-del Tule de Arriba- y tuvo tres hijas y dos varones.
Siendo un hombre muy trabajador y teniendo buenas extensiones de terreno, canalizó para regar varias parcelas siendo pionero en el rancho en la plantación de tomate.
Siempre tuvo trabajadores a su servicio, gente del rancho conocida toda, sin embargo, fue un hombre de la sierra cercana al que llevó a vivir a su casa ,para que se encargara de las actividades domésticas mas pesadas ayudando a su joven esposa. No recuerdo el nombre completo de este señor, lo conocí solo por Durán. Duran tenía el cuerpo de estatura mediana, su cutis era del color chapeado característico de la gente de la serranía, donde el clima siempre era frio. Algo que lo caracterizaba muy bien era su andar, de trancos largos con un ligero balanceo, parecía que andaba siempre en las veredas empinadas de su pueblo. Lo mas característico de el era su hablar, lo hacía como si su voz saliera de una profunda caverna con un dejo gangoso arrastrado. Era de origen muy pobre, y bajar a las Higueras lo había puesto en contacto con la civilización –rústica pero más avanzada que en su tierra-.Ahí conoció los carros y los tractores, aunque no lo conseguían que se subiera a ninguno.
El Coronel murió de viejo y Durán permaneció al servicio de la viuda .Todos en la casa le tenían cariño, aunque no dejaban de verlo como un sirviente a quien muchas veces le celebraban sus “burradas”. Los muchachos crecieron y conforme lo hicieron, le perdían respeto a Durán, al que empezaron a mandar-sin el tacto de su viejo patrón- crenado un resentimiento en el viejo “sierreño” que cada vez que tenía oportunidad los denostaba.
El estar viviendo tanto tiempo en la casa y ser el único hombre mayor en la misma, junto a una viuda joven, le hicieron crear grandes expectativas acerca de una posible relación entre el y su patrona Doña Chabela, empezó jugando en su mente y conforme pasaba el tiempo veía mas factible su ilusión. Andaba trabajando la parcela, que colindaba con un sobrino de la Chabela-que también andaba trabajando la suya- y quien, por cierto no le caía nada bien a Durán, coincidieron en la punta de la parcela y en un arranque de valor le pregunta Durán al sobrino de la patrona.
-“que te parece Rorró-así le decían a Humberto-si le “aclaro el agua” a tu tía Chabela?”
Al Rorró eso no le importaba, por lo que sin pensarla mucho le respondió.
-“Acláresela no hay problema”
Todavía –ya en confianza- le dice
-“Es que no se por cual decidirme si por la vieja o por la nueva –la hija menor que estaba muy gordita – porque la Americana-así se llamaba la plebe- cada que pasamos por la puerta se me repega mucho”.
“Uste acláresela no sea pinche” –remata el Rorró-
Al fin de semana se emborrachó y decía al que lo quisiera oír.
-“Ejos hijos de la Chabela no jirbe pa naja ñiuno y he los digo rejio y quedito, que se jalgan de la jeibita pacá a ver de que jundio sale mas mierda”.Ejo ji el hijo del Chino el Rorró, eje si ej hombre”.
La historia termina cuando el Durán le “echa los perros” a la patrona , y esta lo corre con cajas destempladas.

LA MEJOR COLEADA EN LAS HIGUERAS


Jacinto era muy tímido, ya tenía 25 años y no se le conocía novia. Físicamente no era mal dotado por la naturaleza, pues era alto, delgado, ligeramente encorvado, con mirada lánguida en sus glaucos ojos. Su cutis se apreciaba ligeramente marcado, por las huellas de un acné juvenil severo. Bigote incipiente, nunca se lo había rasurado, lo que permitía que sus pelos se mantuvieran delgados y de color castaño claro. Su corte de pelo era como la mayoría de los jóvenes de esa época, patilla bien marcada y rasurado en la nuca-era todo lo que el sombrero de palma dejaba ver-.Trabajador era, pero se había inclinado desde chamaco por los caballos, logrando dominar el difícil arte de la equitación, eso lo hizo muy buscado entre los ganaderos de la región, convirtiéndose en un vaquero muy apreciado, por bueno y responsable.
Jacinto tenía un amigo entrañable-Chuy Lugo-.Este era chapito, moreno, lampiño, pelo muy lacio y grueso, negro y brillaba con el sol, demostrando la buena salud de su propietario. A pesar de que Chuy no era un adonis, tenía todo lo que Jacinto deseaba,. Era entrón, tenía mucha labia con las mujeres y a la edad de sus 25 años se podía decir que basta experiencia en las artes amatorias. También era vaquero como su amigo Jacinto, y en las largas jornadas que se hacían de las Higueras a las “Cabezas” arriando ganado o en las campeadas, en las que se perdían del rancho hasta tres noches seguidas, buscando entre los cerros a alguna vaca extraviada, Le platicaba a su amigo las aventuras amorosas y pasionales con plebes conocidas.
Jacinto dejaba volar su imaginación y soñaba que la dulcinea mas preciada y bella de la ranchería, caía en sus brazos, cuando llegaba, el, como centauro al portal de la humilde vivienda. Soñaba que a su alazán le salían alas y se remontaba sorteando nubes, a parajes idílicos y solitarios donde degustaría la miel virgen de los labios de la doncella elegida. Pero todo quedaba en sueños. Su carácter introvertido y su cohibida actitud no le permitían ni siquiera insinuarle a alguna plebe sus deseos, aunque como amigo se llevaba bien con varias chamacas, sobre todo con la Eva , la mas bonita de toda la plebada que el había conocido y de quien su amigo Chuy estaba secretamente enamorado. La Eva era de gran estatura-para ser mujer- pasaba de 1.70 m. blanca, ojos como miel y cuerpo juncal que se reducía peligrosamente en la cintura, al grado de que parecía que en cualquier momento se quebraría de ahí.Su risa argentina, la llevaba grabada en su mente , junto con aquella mirada coquetona que la Eva repartía para todos lados.
Chuy le pidió a Jacinto que le hiciera “la pala” con la Eva. Y el le cumplió al amigo hablándole a ella –cada vez que se miraban- de lo mucho que Chuy la quería .Le puso tanto interés al cortejo de la plebe para su amigo, que la lengua se le desataba y como limacoa se deslizaba a veces suave y otras fuerte enrollándose entre alegorías, prometiendo pasiones y emociones-guardadas en el- de parte de Chuy. Tanta fue la labia de Jacinto –el tímido- que la Eva ya se le hacía tarde para estar con Chuy. Después iba y le contaba a Chuy lo que la Eva quería y deseaba, convenciéndolo de que la chamaca estaba deseosa de irse a vivir con aquel ser que le había pintado Jacinto.
Se planeó todo. Ese domingo en el baile la Eva se fugaría con Chuy. Este apagaría la luz de la enramada y Jacinto, en su caballo, la trasladaría hasta el Palo de Asta, donde seguiría en brazos del amado a su nueva vida.
Jacinto ese día andaba muy nervioso y de mal humor. Estaba decidido a ayudar a su amigo hasta el final de la aventura y no se rajaba, pero le dolía pensar que ya no estaría con la Eva, que las gratas pláticas, donde el tiempo se contraía y volaba ta rápido, ya no se repetirían, su corazón sangraba en secreto, pues se percató –tarde- que todo lo que le decía a la Eva, nacía de su corazón, y que la amaba con un amor tan grande que estaba seguro no se repetiría jamás con nadie. Eso lo hacía sentirse mal, pero la fidelidad al amigo y la fuerza de sus convicciones le dieron los arrestos para terminar la obra.
En la tarde la vio a lo lejos un momento cuando ella le aplaudió, al son de una Diana que tocaba la banda, cuando Jacinto en forma diestra arrancó tras el torete y encimándole su caballo toma la cola del miura se la enreda en la muñeca le pasa su pierna –haciendo palanca- y tumba espectacularmente al novillo entre la polvareda y galope de los demás caballos. Ya en la noche, platicaron fugazmente y afinaron detalles nimios de la fuga. Volvió el dolor .La Eva estaba radiante, sus ojos grandes como la luna llena de esa noche y su labios carnosos y húmedos lo enloquecían. No había marcha atrás, se colocó estratégicamente cerca de ella, al lado de su hermana y de su mamá .La luz se fue, y se escucha una exclamación de asombro, tarda un poco el fiestero en ir a ver que pasaba, cuando la luz se hizo la Eva y Jacinto ya iban en la higuerita de los novios a toda carrera en el alazán, que brioso relinchaba de gusto.
En unos minutos llegaron al Palo de Asta .La casa donde se haría la entrega de la chamaca, estaba sola, se bajaron esperaron media hora, una hora, dos horas y Chuy no llegaba, y no llegó, pero lo que tenía que pasar pasó con Chuy o sin Chuy. Después cuando se volvieron a ver Jacinto y su amigo, fue que le platicó como todo había salido tal como lo habían planeado la Eva y Chuy. “sabía que no te ibas a animar nunca a declarártele por eso te hicimos esa jugada Jacinto ahora ya están casados y no sientas remordimiento, pues yo nunca la quise y ella nunca me quiso a mi sino a ti , así que un fuerte abrazo y que sean felices”.
Así fue el matrimonio de Jacinto y la Eva los abuelos de mi compa Jacinto allá en las Higueras de los Vega.

miércoles, 2 de julio de 2008

EL RASTROJO DE CACAHUATE


Pasaron las siembras y las cosechas, de junio a octubre era puro trajinar en el poblado. Faltaban manos para ejercer las labores que se acumulaban día tras día. Los plebes eran aprovechados al máximo por sus padres, para que ayudaran en lo que pudieran según su edad, los mas chicos eran los encargados de llevar el lonche-hasta los 7 años- los mayorcitos a darle pastura a las mulas o bueyes ,según lo que usara cada jefe de familia para sembrar su parcela. Y los adolecentes, que ya se creían hombrecitos ,seles delegaba el arado para que surquearan la tierra , bajo la vigilancia del padre , que con el pretexto de revisar si el cerco estaba intacto o había algún portillo, se paseaba tranquilamente por el terreno ,poniéndose a platicar con el vecino , “haciendo la perra” pues.
Ya levantada la cosecha –maíz, y cacahuate era lo que se sembraba en mayor cantidad-, seguían los rastrojos. Esta actividad era realizada casi siempre por los plebes mas pequeños , que se dedicaban en el tiempo libre de la escuela, a recorrer los cercos donde recoger el cacahuate que quedaba tirado en la tierra .Todos lo hacíamos con agrado , pues el dinero que sacábamos por la venta del rastrojo era para nosotros. Los cines de Húngaros ya llegaban –conocedores de la zafra- y cuando mirábamos la carpa el redondel de manta blanca parado en la explanada del rancho , nuestro corazón se alocaba de alegría, las canciones de Javier Solís ,Pedro Infante o Antonio “Tonisimo” Aguilar, eran música celestial para nuestros oídos, y nos empujaba a redoblar esfuerzos, adelantando pellizcos de alegría por lo que disfrutaríamos esa noche .Juntar cacahuate era lo de menos , venderlo en el abarrote de la Trini Castro ni hablar . La bronca real era que consiguiéramos el permiso de ir al cine , ese nos lo regateaban .,nos hacían prometer mil cosas para darnos la autorización de ir a la función de esa noche.
Esa tarde nos fuimos a buscar un burro para salir a rastrojear a la palma. En esas tierras siempre quedaba mucho cacahuate tirado y era limpio y pesado .En el basurero que estaba a la salida del poblado andaba una bandada de burros, acorralamos al burro “bonchi” de mi tío Nelo , y en pelo solo le echamos el costal para la colecta y nos enfilamos a las tierras de Luisón. Cuando llegamos ya estaba mi pariente Chuy “Ñervos” – así le decimos porque es gangosito y de plebe fue a comprar pellejo pa los perros con tío “Nacho Pelos”- que era abastero del rancho-y pidió unos “ñervos”-por nervios- el nos dice que es mas salado de el rancho que siempre le salen mal las cosas y esa tarde dio muestras de que así era , bien salalletas..Juntamos cacahuate toda la tarde y hasta la parcela se escuchaba el tocadiscos de los húngaros, haciéndonos mas alegre la trabajada.
Compa Chuy llenó su costal como de 50 kilos lo sube al burro y se va pa las Higueras por todo el camino real, en la puerta de la periquera se tuvo que hacer a la vera del camino para dar paso a una troca de doble rodado bien cargada de zarandas de cacahuate, era la camioneta de Nica Favela –comprador de la región-.pasó la troca y como a cien metros de encontrarla ve tirada una zaranda de 100 kilos llenita de cacahuate. “Hasta que me cambió la suerte “-pensó compa Chuy-que muy diligente hizo el cambio de costal, escondió el costalito y maniobró de mil maneras hasta lograr subir la pesada zaranda al pollino que hasta se pandeaba de la carga. Se encaminó chiflando de alegría, no daba crédito a lo que le había pasado-el siendo tan salado encontrarse esa zaranda de billetes, pues cada cacahuatito valía su dinerito-.Así desparramando alegría llegó a su casa y cuando estaba descargando al sufrido pollino, llega rayando llanta la camioneta de Nica.
-“Compa Chuy -le dice Nica- que bueno que usted se halló mi cacahuate, gracias por traérmelo”.
Al compa chuy se le cayeron las alas y poniendo la mejor cara le entrega la zaranda al dueño.
-“ni modo –se dice- no era para mi y lo salado no se quita de un día pa otro”. Se regresa a recoger el costalito que escondió bajo un bainoro prieto y cuando llegó al lugar, ya se lo habían robado.

martes, 1 de julio de 2008

LA REYNA Y LOS PLEBES


La Reyna era la viuda de mi tío abuelo- hermano de mi nana Nacha-.Era grande y muy robusta –quizá gorda- y por eso siempre en las Higueras le llamaban “la Reinona”.Cuando enviudó se hizo cargo de su hijos, laboraba un pan muy rico, que los plebes salían a vender tres veces a la semana como a eso de las 4 de la tarde. La gente ya esperaba el sabroso pan de la Reinona, que era transportado en una canasta de palma –que ella misma hacía- y envuelto en un mantel para conservarlo protegido de las polvaredas que ocasionaban los vientos que bajaban del portezuelo y refrescaban alegremente a la ranchería. Hacía rico pan de vieja relleno de pedacitos de panocha del Valle y cuando había calabaza-arota o segualca- fabricaba las ricas empanadas de colachi.
Ella acompañada de sus hijos y más tarde de sus nueras, era la que acarreaba la leña para calentar el horno. Como vivía a la entrada –o salida- del poblado rumbo al Tule, en aquel tiempo su casa era la que limitaba al poblado con el arroyo que baja de los cerros del guamúchil y la “peña”- ahora ya se ha construido muchas casas más y la de ella ha quedado bien integrada al poblado. Como estaba pegada al arroyo usaba el lecho de este como camino y como proveedor de leña ya que estaba el arroyo surtido de arboles de guamúchil, que una vez secas sus ramas cumplían muy bien el cometido. También en la rivera del arroyo encontraba las ramas de cacaragua, que usaba para barrer el piso del horno y desplazar las brazas dejando lugar para las carteras llenas del sabroso pan.
El Arroyón circula separando las casas de las tierras labrantías y otros vecinos lo usaban también como camino o los chamacos para sus cacerías de paloma ,que abundaba sobre todo en las tardecitas , pues bajaban a beber agua que corría como hebra plateada serpenteando el lecho arenoso.
Un día por la tardecita, mis hermanos Juancho y Chacho- aún pequeños- se fueron a matar palomas por todo el arroyo. Caminaron un buen trecho y casi tras la casa de la Reinona al Juancho le dieron ganas de zurrar, y la fuerza dela costumbre se impuso, así que el Juancho solo buscó un lugarcito seco en el arroyo y antes de sentarse a satisfacer sus necesidades, le dice a su hermano menor:-“Chachito voy a zurrar porque ya no me aguanto, si ves que alguien viene échame aguas”
-“Si “– contesta el Chacho y se sigue escudriñando el bainoral a ver si encuentra contra quien descargar el cascajo que le hormiguea en el “tirador” . Tan ido se quedó el Chachito que no se percató del murmullo de voces que se acercaban hacia donde ellos estaban, hasta que escuchó a la Reinona que con su gran vozarrón le dice al Juancho:
-“Buenas tardes” – Este se puso colorado de vergüenza, pero rehaciéndose contesta de la forma mas natural...”Buenas tardes tía”.
Al oírlo tan campante la Reyna dice.”¡Oi al hijo de la chingada , parece que está en la oficina!”