Minatitleco

Desde Minatitlan, Jaltipan Coatzacoalcos ,Cosoleacaque y demas poblados vecinos del estado de Veracruz se edita este higuereño

jueves, 27 de noviembre de 2008

EL FIN DEL CHAPO


ATARDECER EN LAS HIGUERAS -OLEO SOBRE TELA- de mi autoría.


Este Día ha sido más pesado que los anteriores. El calor ha aumentado y apenas empieza el mes de mayo-en este soliloquio se debatía el Chapo, mientras forcejeaba con unos güirotes de compio en la ladera del barranco. Estaba en la sobra de un alto chípil. Este frondoso árbol había crecido en la pared norte del hondo barranco que bajaba desde la cumbre del empinado cerro. Sus raíces aéreas se desprendían desde los horizontales brazos, sedientas buscaban el lecho del arroyo para hundirse entre las piedras. La sombra era su salvación en esos días caniculares .Había juntados hojas de diferentes vegetales y amontonándolas formó un mullido colchón, usando como almohada la saliente raíz del chípil. Cuanto tiempo tenía en ese solitario paraje..? . Ya se le hacía demasiado el tiempo, sin embargo solo habían transcurrido cuatro días, desde que pasó el maldito incidente. Matar, nunca se imaginó, que el mataría a una persona, sin embargo todo pasó tan rápido, que no se dio completa cuenta de que se sentía quitarle la vida a otro ser humano. La verdad la ira ciega y ese día el estaba loco de ira, de otra manera no hubiera reaccionado como lo hiso. Sus padres no eran ricos, pero tenían algunas tierras que sembraban hasta dos veces al año, de ahí salía para vivir de forma modesta, pero siendo tantos hermanos, no había motivo de queja pues todos comían bien y guaraches no les faltó nunca. Su papá le enseñó a amar la tierra que cultivaban y los cercos que limitaban sus parcelas eran la extensión de su casa, conocían palmo a palmo los barrancos, arroyuelos, lomeríos y cañadas, las veredas entre el espeso monte al pie de los cerros las recorría con los ojos cerrados. Sabía donde estaba cada una de las quebradas de las tierras que sembraban. La tierra no era mucha a lo sumo eran 7 hectáreas y ya dividida entre los 10 hijos no les iba a tocar casi de a nada, pero mientras siguieran juntos casa seguiría siendo la tierra de la familia.
Entró el agrarismo, ya se había oído el rumor de que se iban a repartir las tierras entre los que no tenían .La familia estaba tranquila, pues eran poseedores de poca tierra, en la ranchería había latifundistas y seguro a ellos se les quitaría tierra para repartir no a los pequeños propietarios que apenas les alcanzaba para irla pasando con su agotador trabajo y con los tiempos que no siempre eran los mejores para las cosechas. Pero la justicia no ha sido nunca compañera del Gobierno y si dicen que es ciega con la familia del chapo-según el- de plano no vio ni sintió ni oyó nada, pues de la manera mas vil, llegó la orden del centro de que esas tierras que bordeaban el cerro del “Aguaje” fueran repartidas entre siete habitantes del rancho que ahora eran Agraristas. Los amigos de infancia, los compadres, los vecinos y algunos hasta parientes, fueron los verdugos y usufructuarios de las tierras tan queridas. Nuestras tierras, se lamentaba el Chapo, nuestras tierras donde crecimos , de donde nuestros padres levantaron a la familia , tierras que pasaron de generación a generación , sin crecer sin expandirse ,sin reproducirse , solo metiéndose en nuestro cuerpo y en nuestra alma, como polvo , como aroma de tierra mojada , como vida en la vida .Se sentía despojado , robado y pensar que su amigo desde niño , era el líder de los agraristas , era y sabía que esas tierras eran de muchos o no solo de el , eran muchos hermanos y ya ninguno tendría nunca mas su amada tierra .Se disculpó un día el Chato su amigo. Son cosas del Gobierno le dijo. A los Armendáriz y a los Castelo y a los Roa, no les quitaron ni una hectárea, a pesar de ser grandes latifundios, porque son amigos del Gobernador y tienen palancas muy arriba, además soltaron muchos billetes para ampararse - le dice-.Mal día para la disculpa, el Chapo andaba tomando, pues era su cumpleaños. El Chato a pesar de estarse disculpando miraba al Chapo con aquella miradita burlona, que sabía bien, sacaba de quicio a sus interlocutores. El Chapo sintió que se estaban burlando de el , que le echaban sal a su herida, se fue enfureciendo tanto que ciego de ira descargó su 45 en el pecho del Chato que cayó fulminado para no levantarse jamás.Por eso estaba en el cerro ,por eso huía e iba a perder su amado terruño para siempre. Jaló el chapo otro güirote y con el machete lo cortó para que no le estorbara en su refugio, mientras recordaba esos pasajes dolorosos de su reciente pasado. Se remangó la mugrosa camisa empapada de sudor y atrapó otra gruesa liana que colgaba entre las ramas, sintió la espinada en la muñeca y la soltó bruscamente para ver que había pasado. Entonces la vio, la gruesa liana colgante no era tal, era una “burila” gruesa y vieja que al sentirse molestada había clavado sus filosos colmillos en la muñeca del Chapo inoculando su mortal veneno .Solo pasaron dos horas y el Chapo se fue agotando lentamente en los barrancos del cerro tan querido, entre pochotes, mautos y amapas, entre ramas de candelilla, y pequeñas pitahayas cardonas que lo arroparon. Hasta que por los zopilotes que anduvieron volando en remolino lo encontraron ya con el cuerpo deshecho, casi reintegrado a su amada tierra.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

TIENE RAZON



DEPARTAMENTO DE PINO-HOY CALLE ATL- DONDE RADICAMOS LOS DE GUAMUCHIL

Vivíamos en la colonia Santa María la Ribera, por la calle de Pino. Éramos muchos, pero nos aveníamos y la pasábamos lo mejor que podíamos. Que fríos tan intensos y cuantas veces no hubo para la bolsita de combustible, que nos calentara un poquito el agua para el baño. Teníamos que bañarnos a las 5 de la mañana pues nuestra clase de Anatomía iniciaba a las 6 de la mañana, bañados con agua fría salíamos caminando por toda la calle de Alzate, pasar Institutos Técnicos hasta llegar al casco de Santo Tomás donde está la Escuela Superior de Medicina del IPN. Toño Mejía, Álvaro Escarrega y yo estábamos en el mismo grado y desfilábamos tiritando pero bien uniformados –ya nos creíamos doctores con nuestro uniforme blanco y apenas íbamos en el primer año de carrera -. El departamento de pino era herencia de viejos estudiantes Sinaloenses, que no se cortaban el ombligo del querido leonero, y cada fin de semana y entre semana también, nos caían para iniciar o terminar alguna de sus famosas borracheras. Como ya casi todos eran profesionistas y además estaban trabajando bien, nosotros los recibíamos con gusto. Les hacíamos los mandados –ir por las caguamas a la esquina con la judía-les amenizábamos sus borracheras cantando o acompañándolos con la guitarra y muchas veces a darle serenatas a sus esposas. Estos Sinaloenses formaron un equipo de beisbol al que inscribieron en una de las mil ligas que hay en el DF. Eso para nosotros era una gran diversión, pues aparte de que disfrutábamos de buenos juegos, les echábamos porras a nuestros amigos y paisanos y de plus disfrutábamos de botanas y alguna cervecita, que a veces nos dejaba más borrachos que los curtidos peloteros.
Como ser estudiante fuera de tu casa es sinónimo de necesidad, el que llegara el domingo nos alegraba sobremanera si éramos invitados a los juegos del equipo. Como no recordar aquel representativo Sinaloense que dio tanto de que hablar entre los chilangos por su alegre manera de jugar la pelota. El CPT Poncho Sánchez un serio catedrático de la ESCA en el IPN encabezaba junto con el Mac, al equipo fungiendo el primero como manager y pícher y el segundo como cátcher. El Tinicla uno de los hermanos Martínez de los Mochis, jugaba la primera base, su hermano Manuel otra posición que no recuerdo, Chelis Aguilar era cátcher también, Felizardo “Chalio” Pérez muy buen pitcher, Jorge el “Potro” Mejía jugaba cualquier posición aunque se destacó enla Metropolitana como pícher de gran velocidad amén de poseer una habilidad especial con el madero. Berna jugaba in filder- chapito y muy corajudo- con buen guante. Juan Álvarez Márquez el Johnny como olvidarlo que con un solo brazo fildeaba y lanzaba de forma sorprendente .Un domingo de tantos fuimos a uno de sus juegos y este se realizó y al final el representativo Sinaloense sumó un triunfo mas. Los comentarios después del juego -donde las chelas bien frías se fueron agotando ante la sed intensa de los sufridos jugadores – eran de lo más disímbolos, pero se quedó grabado para la historia el de Alvaro Escarrega, cuando calificó al Tinica como un jugador extraordinario. ¿Pues que hizo el Tinica que te trae tan apantallado? –preguntó un paisano que no había estado en el juego.
-“Casi nada –dice Álvaro- pegó dos hits, hizo un atrapadón en la primera…y me disparó una torta”. Las risas no se hicieron esperar ante el sincero sentimiento del Álvaro que le salió del fondo de su corazón.

MON DE DOROTEO


Se llamaba Ramón Espinoza Araujo, pero todos lo conocíamos como “Mon de Doroteo”. Nació en las Higueras y fue el mas pequeño de los hijos de la Chayo y de Doroteo. Moreno de boca grande, muy seguro de si desde chamaco era alborotero y muy burlón con la plebada .Vivía pabajo frente a la escuela del rancho. Era mas grande que yo –algunos 2 años- en la escuela iba en grados superiores, pero no se por que razón lo alcanzamos en el quinto de primaria y de ahí seguimos juntos en el Cerro Agudo, en sexto año, viajando diario de rancho a rancho unos 7 kilómetros. El iba en su bicicleta marca Búfalo, con todos sus aditamentos, por si se pochaba, llevaba su bomba paralela a la barra, sus parches en un tubo o frasco de lata cuya tapa tenía agujeros y sus salientes rasposas se usaban para limpiar la cámara de la llanta donde se aplicaría la goma y el parche para remediar las ponchaduras, que eran muy frecuentes en los camino reales. Se asistía con tía Minga la mujer de Chenanis a la entrada del Cerro Agudo. Después de ese año que convivimos muy de cerca, ya solo lo miré en muy pocas ocasiones, yo me dedique a estudiar y el a su pasión, manejar camiones de carga. Sus recorridos eran por toda la República, con un troque de redilas, y raramente coincidíamos en el rancho, aunque se que se casó con una muchacha de ahí mismo creo que hija de Chayo “concha”, no estoy seguro. El caso es que Mon de Doroteo tuvo dos o tres plebes con su mujer y siguió en la chofereada recorriendo los caminos Nacionales.
Un día llegó a las Higueras después de un mes de estar fuera, y fue requerido para llevar un viaje de cártamo. Tenía que ir al campo donde estaban cosechando la gramínea, cerca de Guamúchil. Andaban las trilladoras en chingaloca en los cartamales y el llegó en su camión, quedándose estacionado a orillas de el cerco, por toda la guardarraya, esperando que la trilladora llenara su tolva para aproximarse a que la vaciara en el redilas. Como ya conocía la rutina, de que el llenado de una tolva tarda un poco y además traía a su machetero, optó por descansar un poco para reponerse de las friegas ocasionadas durante ese mes de recorridos. El sol reverberaba en el cenit, el calor Sinaloense atacaba toda la región y Mon que andaba ya tocado por el largo recorrido optó por echarse un “coyotito” en la única sombrita que había en todo ese paraje, abajo del troque. Tirarse en la tierra, sobre los cubreasientos de palma, y dormirse fue una sola cosa y así desparramado y con sus brazos al pecho pasó de la vida a la muerte en un instante. ¡ No , no se infartó!. Lo que pasó es que la tolva se llenó, le hablaron a Mon para que fuera a recoger lo trillado y el machetero, que quería pichonear un ratito, se encaramó en el troque lo arrancó y solo sintió que una piedra o algo le había estorbado, acelerando mas hasta librar el obstáculo, que no era otra cosa mas que el cuerpo de Mon que fue machacado en su profundo sueño de cansancio. Hoy ,o recuerdo como amigo de mi infancia y además tío pues era primo segundo de mi padre , descanse en Paz Mon de Doroteo un personaje de mi pueblo.

viernes, 21 de noviembre de 2008

GUAMUCHIL SINALOA AÑOS SESENTAS


1965 ,Guamúchil era un pueblo provinciano apacible, alegre , todos nos conocíamos ,vivía aún Don Cristino Romo allá por la loma ,donde tenía su residencia,. La Nico vendía su delicioso “asado” frente al Aconcagua a un lado de los pinitos donde estaba la cárcel Municipal. Atilano Beltrán atendía su restaurant enfrente del mercado, y los viajantes que querían ir del sur de la República hacia el norte, tenían que atravesar Guamúchil pues no existía la autopista actual. El dique se construía y yo, que trabajaba en el Supermercado “del Valle” de Joselino López, me lanzaba en bicicleta desde la Juárez y 22 de diciembre –en el puro centro del pueblo-cargando en la parrilla hasta 6 sacos de maseca y un cartón con la compra de los trabajadores que en el dique tenían su campamento-. Aún recuerdo que varias veces lloré de impotencia cuando los sacos de papel se rompían por la humedad de los charcos llenos de zoquete, que tenía que pasar para llegar a entregar el mandado. Rodaban las bolsas de maseca y ni un pinche triciclo compró el “Chelis” para acarrear cargas tan delicadas.
Los centros comederos de la raza –people- eran generalmente en el mercado donde se comía rica birria de chivo y la de puerco-con nacho Arias- . Ahí mismo en el mercado el rico menudo con chiles chipiltines o las gorditas que hacían deliciosas. Aparte por el callejón número 2 –creo-tenía su cenaduría Don Ciriaco, con ricos tacos dorados y unas tostadas que el mismo hacía, que creo no le llegaron nunca las de ningún lado. Por la carretera internacional, estaba la cenaduría de la Muñeca-la hermana del Chíngale-.Había una birrieria de chivo .famosa por la alta calidad y sabor, que se ponía con su carretita en la alianza de camioneros, por allá por la calle ferrocarril casi frente a la casa de Arturo Quintana. Naturalmente los marisqueros en carreta siempre rifaron, había un gordo muy gritón que no recuerdo su nombre, pero mucho tiempo fue el rey de los marisqueros. Un rico chocomilk o un “milo” se saboreaba con agrado con Raúl “Lucho” Aguilar, o con su hermana en la terminal Nortes de Sonora. Y hablando de comida sabrosa quien de mi generación no recuerda los virotes enmantequillados con la “Doña” a u ladito de donde vivía Núñez el dueño dela maderería y padre de mi compañera de secundaria Bárbara Núñez (+). Por otro lado nos llegó la comida del sur , y se inaugura la cenaduría “Las Piñatas” donde se comía un esquicito pozole y se deleitaba uno con unas tostadas de pata que para que les cuento,.
Pero lo que marcó un hito en la historia de la comida en Guamúchil, fue una taquería que se instaló en la plazuela, frente al Davimar. SE instaló esa taquería con un cerdo completito, al que le brillaba la piel asada chorreando manteca, estaba todo rasuradito, ni un pelito tenía ni en orejas, nada ,nada. En la trompa le pusieron una manzana. A cuatro cuadras llegaba el incitador aroma a comida rica. Grandes molcajetes llenos de salsa exquisita bordeaban la mesa donde despachaban los ricos tacos. La gente se amontonaba todas las noches los paisas-que así les decían – no se daban abasto para vender tanto taco a los clientes asiduos. Pasaron los días y los meses, la cabeza de cerdo, que antes lucía brillante y suculenta, se fue apagando y llenándose de marcas de chamacos ociosos que con sus plumas ponían nombres de novias entre corazones. Los rumores empezaron a surgir, se decía que en la colonia donde vivían los Paisas ya no había perros y que en otras colonias vecinas también se estaban desapareciendo los “chuchos”. El rumor alcanzó visos de verdad cuando un paisa fue descubierto destazando un can y no hubo para donde hacerse, solo reconocer lo que hacían. Desde ese día se desaparecieron y no se volvió a saber de ellos, la cabeza la compró un coleccionista de Guasave que la tiene en su pared como trofeo.

SE LLEGA NAVIDAD VAMOS PAL RANCHO



LA VIEJA CASITA ESPERANDO


El fin de año está serca ya. Cuento los días para salir a visitar a mi familia en el rinconcito paradisiaco de Higueras de los Vega. En estos momentos el rancho está en ebullición. Por un lado están acomodando y vendiendo las cosechas de cacahuate, que es lo que más siembran en la temporada de las aguas. Se de buenas fuentes que las cosechas fueron abundantes, ahora solo falta que los precios se sostengan para que se aliviane la raza y tengamos un fin de año alegre sin privaciones. Por otra parte, desde agosto se iniciaron las plantaciones de tomate y chile, las tierras ondulan mostrando el verdor de sus siembras, la gente desde temprano está activa, pendiente de las delicadas matas de tomate, suministrándole sus fertilizantes y fungicidas para llevarlas a la producción esperada. En el diario trajinar, se cruzan trocas y batangas, tractores y camiones que levantan la polvareda en las calles de la ranchería. Se ve mucha gente de fuera, la mayoría del sur de la República. Gente que con su trabajo hace posible, que las cosechas sean recogidas a tiempo sin que el agricultor sufra pérdidas. Este panorama es visualizado año con año, espero encontrar la abundancia de siempre .Los frutos ricos y jugosos del tomate que a mordidas y sin sal degustamos en la parcela, ni siquiera lo lavamos, solo una talladita en la ropa y “va pa dentro José”, mientras vemos el desfile de cortadores –casi todas mujeres – tapados de pies a cabeza y con sus baldes en la cabeza, exigiendo al anotador que les apunte uno mas a su cuenta. Seguro dentro de unos días mas, se amontonaran los carros americanos de las mas disímiles marcas, ocupadas por amigos y familiares que no pueden esconder la alegría de estar caminando nuevamente sobre el solar nativo, sobre aquella querida tierra que abriga su ombligo y que los obliga a regresar año tras año a decirle: “Aquí estamos, no te hemos olvidado y cuando muramos queremos que tú, madre tierra, nos recibas con los brazos abiertos como lo haces hoy en nuestras vacaciones. Esperamos ser parte de esa avalancha que llegará a las Higueras. Dentro de los planes está subir a los cerros vecinos a visitar a las viejas matas de papachis, ganarle a los pájaros y cortar un gran numero de la fruta , partirlas con el machete , saciarnos de su jugo y esparcir las semillas que como municiones planas salen expulsadas entre la hojarasca de las lomas. Tratar de matar alguna paloma ala blanca, que empanizada y frita es un manjar de reyes. Ir por las noches heladas, en busca de las tochis, que por las noches abundan en los rastrojos cacahuateros. Bajarse a abrir las puertas de los cercos y aprovechar para tomarme un rico trago de mezcal llevado desde Tequila Jalisco. O quedarnos quietos en casita, jugando una mesa de dominó, con cacahuates den que Leocadio o de con mi compadre Jando, limones de la casa y sal preparada con chiles chipiltines secos. Es menester empezar a paladear las vacaciones desde un mes antes de hacerlas porque llegando allá se pasan como bólido. Por allá nos vemos raza.

lunes, 17 de noviembre de 2008

FIESTA INOLVIDABLE


Anoche asistí al festejo cumpleañero de mi amigo el Ing. Aurelio Sagardi. El mero Lobo mayor, estuvo muy contento y bailó hasta que se fueron los músicos. Todos contentos y un detalle me hizo escribir estos párrafos. En una de las mesas de los invitados, miré una botella de un galón de Buchanan`s. La mente que es un caballo desbocado correteó por todos los rincones memoriosos hasta instalarse en un recuerdo dormido, que salió bailoteando como perrito de circo hasta provocar en mí un ataque de risa. Hace muchos años –más de treinta- en las Higueras, donde la raza es alegre y parrandera, se dio un episodio chusco. La raza pistiador de siempre, lo hacía con cerveza y en ocasiones algún licor, sin que alguien tenga preferencias por marcas o destilados. Se efectuaba una boda. Los padres de los novios eran oriundos del rancho aunque desde hacía muchos años se habían ido a radicar a los Ángeles California .Chambearon de todo en esa hermosa ciudad, hasta que lograron legalizar su estancia. Sus hijos nacidos ya en EEUU nunca dejaron de ir a las Higueras, por lo que los viejos quisieron que la boda se realizara en el querido rancho, planearon una gran fiesta con la mejor banda de la región –Los Hermanos Rubio- mataros tres vacas, compraron 400 cartones de cerveza y en la mesa principal a la hora de la fiesta grande e inolvidable, pusieron una pata de elefante, un garrafón de Buchanan`s que desde el momento en que la botella se puso en la mesa , para la flota desmadrosa que ya andaba peda ,dejó de brillar la belleza de la novia y su ramillete de damas y madrinas , solo tuvieron ojos para aquella portentosa botella , nunca vista en esos lares , aquella damajuana de whisky que se elevaba en el centro de la fiesta misma . La pandilla se alborotó-El difunto Nan, Ruben Espinoza, Benja y otros más –Empezaron a hacer planes para apoderarse de la botella, sus mentes acostumbradas a trabajar al 150% cuando de hacer maldades o bromas se trataba, estaban trabajando al máximo, estaban los cerebros echando humito. Por fin se pusieron de acuerdo la caterva de bribones y pusieron manos a la obra. Esperaron a que estuviera la gente bailando, se aproximaron estratégicamente, cada quien agarró su puesto y a Valentín Adán –Nan- se le encomendó la delicada misión de robarse la damajuana al momento en que Rubén le bajara la palanca de la luz. La Banda se escuchaba en toda ranchería , la gente bailaba alegre ,los novios en el centro del puesto, la mesa principal estaba solo la abuelita de la novia –ya muy cascadita y adormilada-.La luz se fue ..Se escuchó un aaaah parejito, como si lo hubieran entrenado. Adán que estaba esperando el momento se lanzó hacia la mesa con toda su humanidad, 140 kilos de aquel güero ojo azul, cayeron en la mesa principal, se escuchó un tronido y varias imprecaciones, pasaron segundos que se hicieron eternos y por fin la luz se hizo. La damajuana de whisky desapareció de la mesa, los secuaces de Nan, lo buscaron para compartir el botín, cuando lo encontraron , parecía trepadero de mapache de tantos rasguñones que tenía en manos brazos y cara. ¿Y la botella on ta?-preguntan ansiosos los compinches- “sepa la chingada –dice Nan- nomás me arrimé y sentí como mil manos que tiraban tarascones a la mesa cuando quise agarrar no había nada”. Se quedaron bien frustrados, no les salió la operación, mientras en la mesa principal, la abuelita tiritaba por lo frio de la damajuana entre sus desnudas piernas, arropándola con su falda. Por eso me reí solo en la pachanga del Ing. Sagardí esa noche. Pensó mi compañero el CPT Efrén Villalobos que yo estaba majareta.

jueves, 13 de noviembre de 2008

COMO TE DA TEFANA


Las Higueras de los Vega en los años 50, como en todas las áreas rurales, la vida pasaba con desesperante lentitud. Después de las pesadas jornadas campiranas, los hombres solo pensaban en descansar, tomarse su café, fumarse sus cigarros –dos naciones, rialtos, alas, monte Carlos etc.- que eran las marcas que más se usaban en el rancho. Había quienes tenían vicio de refrescos-Pepsi, misterQ, Mission-.Los había quienes ante la ausencia de los medios de comunicación actuales –Tv y radio- ya tenían jugadas amarradas, a la malilla, al conquián, a la veintiuna o al porrazo. Mi Tata Zacarías iba con “Carricarte” todas las tardes a jugar malilla, se hacía el cuarto con Erasmo-Carricarte- tío Mingo y creo que Juan Leyva. Radios había tres en todo el rancho, para oír noticias y radionovelas.
Mi papá tenía de sayo a Juan de Dios Román alias Tatio y éramos testigos de alegatas continuas, porque ambos se acusaban de hacerse trampas. Ellos jugaban Porrazo y Conquián y aunque lo hacían de as mazote, siempre salían de pleito, y al día siguiente estaban nuevamente sentados a cada lado de una tarima – cama de correones y tarugos- con su petate de palma y sus granos de maíz para la contabilidad.
En el barrio del Pozole vivía tía Estéfana, una señora e color serio y de carácter igual. Esta señora era abuela de Juan Zabala alias “el Piruja”-tremendo tercera base del equipo local y después de los Guamuchilenses. La señora era ya viejona y la mirábamos con su macuche a la boca echando humo todo el día. Por las tardes o nochecitas recibía a Juan Leyva para jugar a la veintiuna. Era una jugadora muy diestra y en esos encuentros donde se apostaban centavos, siempre salía ganadora. Después supimos por que .Resulta que en una jugada donde Juan estaba sirviendo las cartas le dio dos a la Estéfana y esta pidió otra y otra –si se pasa la cuenta de veintiuno se pierde, después de 4 cartas recibidas, dice ahí me quedo. Juan se da sus cartas y se queda en 20 puntos y dice a 21 pago cuantas traes. La Estéfana empezó a contar y cuando llegó a 19 dice,”Diecinueve y tres, son veintiuna a dedo”-o sea contando con los dedos - . Ante esa cuenta dice Juan: “Ah como te da Tefana” , al tiempo que pagaba a la matemática jugadora . ,