
Se inició el año 2009 y parece que lo aventaron con “tirador”. Lleva una velocidad asombrosa. De repente estamos terminando febrero, y los planes que hice para ir a las fiestas a las Higueras se me vienen abajo. Las fiestas del rancho inician la primera semana de marzo. Los preparativos están ya, la raza anda caliente y seguro está amarrada la música que amenizará los bailes. Víctor Pacheco-mi compadre- ya tiene vistos los toretes y vaquillas que llevará al corral para el lunes de coleadas. Las tacuachadas están amarradas y ya me parece que veo a los jinetes paseando los caballos, haciendo envites, nomás picando a la raza que se amontona en la orilla del taste gritando: “se vinieron”, cuando en realidad solo son amenazas y vuelven al arrancadero, hasta que el sanjuanero les da el grito de salida, indicando que ahora si se emparejaron y no hay ventaja. Todo es algarabía en esas fiestas tradicionales que según veo este año, tampoco las disfrutaré. Hace muchos años, cuando el “Güero Beto” aún vivía en el Cerro Agudo y andaba en compañía del “Guelío”, “machuca fierro” y varios pistiadores más. Fueron a la fiesta de las Higueras, se les acercó uno de los vaqueros que se encargaban de maniobrar con el ganado que usaban para las coleadas, y saludó a la bola de alegres amigos que iban desde Cerro Agudo a divertirse un rato. Aquel vaquero iba montado en su mula enjaezada con su silla de montar con los cojinillos de baqueta adornada por la filigrana de la talabartería de la región, además sobre sus piernas iba cubierto por las “armas”, las que consistían en unas sabanas de cuero curtido que lo protegía de las ramas y espinas cuando corrían entre el monte persiguiendo alguna res. Después de saludarlos de mano-sin bajarse de la mula, pues eso sería perder personalidad-, sacó de la bolsa de los cojinillos una botella de vidrio de puro mezcal del que fabricaba el “chito” Aguilar. Les brindó a todos , la botella dio vuelta completa le llegó al vaquero se tomó su trago la cerró y antes de guardarla les dice a manera de invitación: “Cuando quieran otro trago nomás me dicen”… A lo que el “Güero Beto” replica al instante …”Pues ya”- al tiempo que le agarra nuevamente la botella y se prende de ella como cochito lepe.